Una cosa que es un crimen perderse cuando se viene a Tokyo (o a Japón en general), es la visita a la Izakaya (bar de tapas japonés) y al karaoke.
A mi jefe le organicé el fiestorro del siglo. Llegó un jueves por la mañana con cara de sobao y de no haber dormido en todo el viaje (digamos que se le olvidó de tomarse la dormidina...), y el viernes en la noche le esperaba una noche loca donde las haya, sin camas y sin ronquidos: puro vicio en el karaoke después de habernos puestos ciegos en la Izakaya.
Escogí una Izakaya de Shimokitazawa (el barrio bohemio que os comenté antes), y después de gastarnos a penas 3000 yenes por cabeza en un menú que no se lo podía ni acabar el más gordo de los dinosaurios, nos fuimos directitos a Shibuya a un karaoke de diseño (el Pasela, que cobra unos 4000 yenes por una noche entera en el karaoke, con toda la bebida incluida, si os pasáis por ahí tenéis que decir "nomihoudai", que significa que os incluirán toda la bebida en el precio).
Estuvimos desde las 12 de la noche hasta las 5 del día siguiente, cantando sin parar, tirando las cartas del tarot (parece mentira), medio grupo ligándose los unos a los otros, y los locos del micrófono pegados a él sin quererlo soltar ni a la de tres.
La mayoría de japoneses adoran este tipo de "asobi" (diversión). Primero te vas a una Izakaya a cenar con los amigos, y después te vas directo al Karaoke. Normalmente se trata de unas horas, pero la mayoría de locales de karaoke tienen precios especiales para pasarse la noche cantando y bebiendo. Los karaokes son más baratos durante el dia. Si estáis de turismo y tenéis poco tiempo, lo que podéis hacer es pasaros una o dos horas en el karaoke cantando como locos. Desestresa un montón.
Pepi Valderrama López
Corresponsal en Tokyo